miércoles, 8 de julio de 2009

Nuevo Ejemplar de Libro Patafísico


Les dejamos para que disfruten una nueva entrega de relatos Patafísicos. En este caso pertenecen a Vanesa Agolia que junto con Nicolás Archiprete, Camila De Benedetti, Mauro Rosales y Matías Ozuna editaron “Nuestra Eminencia es un Cocodrilo”. ¡¡A leer se ha dicho!!

Bajo control

En un castillo de Inglaterra reside un rey muy poderoso, controla la vida de sus súbditos y hasta el clima de su país.
Su inmensa influencia y dominio sobre los demás no depende de su riqueza, capacidad intelectual o su aspecto físico. Su soberanía está condicionada por la posesión de un control remoto.
Este objeto es motivo de disputa en todos los banquetes pero sólo puede ser manejado , sostenido y utilizado por la mano del más fuerte y respetable de los hombres.
Una vez finalizada la cena el rey se acomoda en su trono y sujeta con firmeza el control. Apunta a la distancia justa del televisor y oprime el botón power para encender el aparato. Pulsa los números una y otra vez cambiando de canal continuamente. En esa franja horaria no ve ningún programa en particular. Sabe que la reina mira la novela de las diez y que sus hijos los dibujos animados pero de ninguna manera podría permitirles elegir algo sin su consentimiento.
Comienza la discusión entre los miembros de la realeza y todos alzan sus voces , el rey sentado muy tranquilo y sin emitir una sola palabra oprime la tecla que se encuentra ubicada en el medio del aparato y sube el nivel del volumen hasta el máximo para no escuchar a su familia. Su esposa se rinde y se dirige con los niños a la habitación. Logró lo que deseaba, ahora tiene el salón principal sólo para él y se siente más poderoso aún. Luego de unos minutos cambia el sonido al mínimo y cómo no hay nada que le resulte interesante mantiene oprimido el botón power y apaga el aparato. Sin separarse por un solo instante del control remoto se retira del lugar.
En fin, el rey tiene todo y a todos bajo su control.


El derrumbe
Un ricardito escucha muy atento la consigna de la señorita en la sala amarilla.
-Hoy vamos a jugar con los bloques.
Los ingenuos y alegres se agrupan y construyen hermosas edificaciones.
El ricardito se sienta solo en un rincón , toma los bloques e intenta armar una casa. A lo lejos contempla un castillo que había hecho uno de los ingenuos. Piensa “Es más lindo que mi casita”. Se acerca a su compañero y con una sonrisa le pide prestado algunos bloques. Mientras el ingenuo agrupa los que le habían sobrado, el ricardito toma los que estaban en la base del castillo y lo derrumba.


Cena redonda

Un cuadrado tiene una cena en un lugar atípico. Es en la casa de su mejor amigo, un redondo. La familia de los redondos está compuesta por su mamá, papá y hermana mayor .
Sus caras son redondas y sus cuerpos se asemejan a los de un barril.
La mesa en donde cenan deliciosos ravioles de ricota, adivinen, es redonda.
El cuadrado no emite sonido mientras que los redondos con sus bocas llenas cuentan anécdotas y hasta se ponen melancólicos. Alzan las copas y el padre dice“El mejor testigo se puede contradecir por eso brindamos”. Apenas termina de pronunciar la última palabra se corta la luz. Todos los integrante de los redondos menos la hermana mayor van en busca de linternas.
El cuadrado llega con dificultad al sillón y se sienta. La redonda se ofrece mejor que nunca y le dice “ Vamos a brillar mi amor”.
Nada se sabe de la vida del cuadrado después de esa noche.


Recuerdos de una reprimida
La reprimida recordaba una y otra vez el momento mágico de la noche del sábado. Todavía no podía creer que un joven tan apuesto se había fijado en ella . Con 22 años fue su primer beso. Difícil de creer pero real.
Todas sus ilusiones se desvanecieron cuando recibió el llamado de su mejor amiga.
-Tu príncipe encantado es el novio de tu prima.
Había deseado al hombre de su prójima y merecía el peor de los castigos. Tomó un cuchillo de la cocina y comenzó a trajearse el brazo .
Mientras la reprimida más se lastimaba menos culpable se sentía .


*Vanesa Agolia

jueves, 2 de julio de 2009

Otro ejemplar de Libro Patafísico




En esta oportunidad les presentamos el trabajo de Magdalena Magrini , Magdalena Muñoz Dijumenjo, María Guadalupe Primitivo , Andrés Terrile y Malena Velasco. Los chicos lo titularon “Meta la pata la pata la física” a este objeto que contiene sus textos. Aquí les dejamos uno de ellos para compartir…

El descubrimiento con una apuñalada
Al verla pensé que era una gran esponja , tal vez podía servir para limpiar camionetas, autos o camiones , pero tardaría mucho en escurrirla, después creí que podía ser una pequeña mesa para poner el plato y poder comer ahí. Pero era muy incómodo se me caía toda la comida, no era algo firme.
Me costaba darme cuenta para que se invento esto, como es rectangular podía ser un cuadro pero tenia demasiado grosor, y quedaba horrible en la pared .
Era muy liviano para ser una pesa, la tiré al piso varias veces pero no se rompía, tenía fuertes costuras y podía servir como buen arma de guerra.
Me cansé de no saber qué era o cuál era su utilidad, agarre un cuchillo y se lo clavé. De repente, me encontré cubierta de plumas como una gallina.

*Magdalena Magrini






miércoles, 1 de julio de 2009

Más libros patafísicos


Aquí les presentamos otro de los libros Patafísicos realizados íntegramente por los alumnos de Taller I de la Comisión 17. En este caso compartimos “Sobre Erejes, Mámelos y Sésimos”, sus autores Adriana Barboza, Paula Ghio, Jerónimo Pardo y Alina Salas comparten algunos de los textos que forman parte de este libro…prometemos más para una próxima entrega.

¿Fuerza de voluntad?
“¿Cómo salgo de acá?”- Preguntó un hombre desesperado. A lo lejos escuchó una voz que le decía: tenés que nadar contra esa corriente que te empuja, y tratar de vencer los obstáculos que te presenta. El hombre nadó y nadó pero no fue suficiente, finalmente se ahogó en un vaso con agua.

Por las calles rojo pasión
Entrando por las venas de la mano, siguiendo su rojo curso, cruzando el pulmón de la ciudad y tomando la aorta hacia la derecha, ella logró llegar al corazón de su amado.

Alta en el cielo
Corría y sentía como un suelo algodonado bajo sus pies, y todo era celeste a su alrededor. Se respiraba un aire puro y fresco, y se sentía el cantar de los pájaros. A veces también veía algunos aviones pasar. Por eso ella nunca escuchaba a nadie, porque siempre andaba por las nubes.

Por si escapan de su mente
Por esa simple razón compró una jaula y la colocó en el extremo superior de su cuerpo, sobre sus hombros. No quería que se le escape ninguno, pero no sabía cuántos tenía exactamente. Salió a la calle con la jaula puesta para proteger los pajaritos que ella tenía en su cabeza.


*Alina Salas

Libros Patafísicos


Acá están y estos son los libros Patafísicos, producidos y editados por los alumnos de Taller I comisión 17 a cargo de la profesora Laura Di Marzo. En esta primera entrega compartimos los trabajos de Florencia Arias, Camila Córdoba, Carolina Defiore, Florencia Iamartino y Gerónimo Stornini que forman parte del libro “Pataseres y Pataobjetos: relatos físicos”. ¡Disfrútenlos!

Una cabeza por amor

Una vez le dijeron a una bella chica, “estoy perdiendo la cabeza por vos”. Muy afligida, corrió hacia la comisaría más cercana de su casa a hacer la denuncia. Se comenzó una intensa búsqueda para tratar de localizar ésta pelota sangrienta. Nunca se encontró nada, solo huellas de su rodar que se dirigían a la boca de Negritaun perro.

Tus ojos
Creía tener ojos normales como cualquier persona, hasta que me dijeron “tus ojos son como dos luceros que alumbran mi camino, un día tus ojos se cerraron y me tropecé con un pino”. Fue en ese momento cuando decidí hacer un bien a la sociedad y, para no sentir culpa, todas las noches pararme en cada esquina de la ciudad, a iluminarla.

El horno
Un día escuche decir, “estás en el horno”. Me quedé horrorizada por lo que había oído, cómo las personas pueden llegar hasta tal punto de cocinar a sus pares. Parece que ésta frase se escuchó en una discusión de pareja. Se dice que la víctima al salir del horno lo único que pidió fue que no la comieran.

¿Estás vivo?
En un velorio se escuchó, “murió porque se hacía el vivo”. Pero claro, no iba a simular que era un zombi si estaba vivito y coleando. Había quienes pretendían que aún en el ataúd siga sintiéndose con vida, ya que con razón lo había hecho durante su existencia. Otros decían “está más muerto que nunca”, hasta lo que yo sé las personas se mueren una sola vez ¿no?

Arpa o piano
Hace uno años estuve muy enferma. Decidí dedicar mi vida a tocar el arpa (descubrí que era mi verdadera vocación) y dejar de lado el piano. Esto sucedió porque durante mi enfermedad un doctor se acercó y me dijo, “estás más cerca del arpa que del piano”.


*Florencia Arias



Reflexión infantil
El nene, de tanto escucharlo, le preguntó a su mamá qué significaba estar en el horno... Ella, sorprendida, le dijo que era estar en problemas...
El niño se quedó pensando y llegó a la conclusión de que todo el mundo moriría de tantos problemas y que él se los iba a comer como el pollo a la carne al horno que tanto le gustaban... a partir de ese momento, cada vez que alguien dice estoy al horno, el nene llora y mucho...

Un deseo

Siempre le reprocharon que se hacía el vivo. Él nunca entendió, pensaba que él estaba vivo, que es algo que no se elige. Por lo tanto, tampoco comprendía cómo no le reclamaban, a todas aquellas personas que elegían estar bajo estar tierra, que se hicieran los vivos, para así parar con tantas lágrimas en el mundo.

Los otros, los equivocados
Es común que cuenten un chiste, que yo no me ría y que la gente me diga: “no caíste”. Sin embargo, yo sí me río cuando la gente se tropieza y cae. Creo entender que las personas que se ríen porque yo no caigo, no comprenden lo que realmente hace reír.


*Carolina Defiore


Piropos
Caminando por la calle iba ella, deslumbrando a todo ser que pasara por su lado con su notable perfección en su forma de andar.
-¡Sos un bombón! ¡Te comería a besos! -Le gritaba siempre él, hasta que un día se enamoraron y poco a poco ella fue perdiendo su figura.


El bisturí
Ya estaba entrando a la sala de operaciones dispuesta a ponerse colágeno en la boca, afinarse la nariz, levantarse el mentón, pronunciar sus pómulos, agrandarse el busto y delinear sus caderas. Todo ello para estar hermosa en el discurso que daría frente a miles de personas.
Después de varias horas se dio cuenta de que se habían confundido y le habían cambiado todo de lugar. Y por ello habló hasta por los codos sin que nada se lo impidiera.


Clases de baile
Juan todos los fines de semana iba a bailar, con mucho entusiasmo y voluntad pese a que todos sus amigos siempre lo cargaban diciéndole que era de madera. Hasta que decidió tomar clases de baile en las que no duró mucho ya que la profesora lo expulsó por que derramaba mucho aserrín y provocaba la caída de los demás alumnos.


*Florencia Iamartino