viernes, 24 de abril de 2009

Aquí estamos

*Los alumnos de la comisión se presentan por medio de la descripción de una foto de su infancia.
Las hay a todo color o en blanco y negro. Algunas parecen tener movimiento, otras congelan un momento en un escenario. Todas los muestran como quieren ser vistos.
Claro que el álbum aún no está completo...

-Nicolás Archipretre

Al ver la fotografía, realmente me produce una cierta simpatía porque parece un fiel reflejo de mis gustos en el futuro. La forma en la que miro el palillo en mi mano, que pega en uno de los platos de una pequeña batería, es muy parecida a la que tengo al tocar la guitarra actualmente.
En ese tiempo era uno chico de unos tres años, y aunque no sabía nada del hard rock de Los Ángeles de la década del ochenta, mi mamá se había ingeniado bastante bien para producirme: aros enormes sujetos a mis orejas, una bincha símil leopardo en mi frente, y un chaleco de cuero, todo esto puesto en un yo chiquito que ya no recuerdo. Obviamente tocaba sobre la cama, costumbre que sigo manteniendo. No estoy seguro si disfruté mucho ese momento, pero puedo pensar que en el fondo, muy en el fondo, ya armaba lo que quería: el contacto directo con la música.

-Florencia Arias

Fotos ¿para el recuerdo o el olvido?

Un día de verano en Villa Carlos Paz, con un cielo despejado. Tenía aproximadamente entre seis u ocho años. La brisa del aire era muy fuerte por lo cual tenía puesta una campera rompevientos con capucha color verde oscura y unos jeans muy antiguos (aseguro que hoy en día nadie se los pondría, ni siquiera el fabricante).
Me veo sonriente la cabeza inclinada hacia un lado, los ojitos brillosos y con una pose parecida a un jarrón ya que tenía las manos en la cintura. Detrás de la cámara seguramente se encontraba mi mamá, y como toda madre queriendo sacar esa foto para tener un recuerdo; aunque hoy en día se encuentra archivada en una caja con un montón de fotos más de mi infancia y sin darle mucha importancia. Entonces, ¿para qué congelar un momento en una foto? Si después ni siquiera se recuerda su existencia, o peor aún, ni el momento vivido.

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